Aumento de abandono escolar y trabajo infantil, consecuencia del coronavirus

El impacto de la pandemia por COVID-19 en diversos ámbitos ha sido desastroso. En el campo de la educación, el panorama no es el más alentador. Debido a las recomendaciones de distanciamiento social, las instituciones educativas cerraron sus puertas dejando a millones de niños a la deriva.

Desde marzo de 2020, el sistema educativo público y privado en México también se enfrenta al desafío sin precedentes implementando clases a distancia.

Algunos de los niños pudieron retomar sus clases en modalidad a distancia, ya sea vía internet o por televisión, y quienes no tenían acceso a las herramientas tecnológicas para hacerlo o peor aún, no contaban siquiera con energía eléctrica, sobre todo en zonas rurales, dejaron de estudiar, afirma Patricia Ducoing Watty del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE).


Vulnerables y marginados

Un niño que no tiene posibilidades de continuar sus estudios, incrementa su vulnerabilidad en materia de desarrollo humano, de estigmatización y discriminación social.

En el Siglo XXI, un menor que no concluye la primaria o la secundaria tiene muy pocas posibilidades de insertarse en el mercado laboral. Igualmente, se encuentra expuesto a muchos riesgos de abuso, maltrato, explotación y violencia.

Patricia Ducoing considera urgente y necesario que el Estado mexicano asuma una política el apoyo intersectorial, esto es, que todos los sectores que tienen que ver con alimentación, nutrición, salud y educación trabajen conjuntamente con las poblaciones marginadas y más vulnerables, pues los niños requieren de todas esas condiciones que les permitan cubrir sus necesidades básicas, a fin de contribuir a su crecimiento y desarrollo en todos los aspectos.


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